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domingo, 7 de junio de 2009

Phalaenopsis mannii

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Hoy os presento la floración de esta espectacular Phalaenopsis manii. Estoy orgullosísimo de él, pues es de las primeras que tuve en mi colección. Cuando la compré través de ebay, a era muy pequeña, recién sacada de frasco, así que se ha tirado casi cuatro años conmigo antes de verla florecer por primera vez. Éstas son las que te enorgullecen, pues las has visto crecer desde bebés hasta adultas, que si un día, una nueva raíz, que si otro día, una nueva hoja (cada vez más grande), hasta que la planta adquiere un tamaño adulto.

Es una planta epífita, de tallo muy corto, completamente cubierto por la superposición de las hojas de la base. Tiene raíces numerosas, más bien largas, suaves y lisas. Tiene unas hojas medianamente numerosas (entre cuatro a cinco), un poco caídas, de un color verde pálido, más o menos ligeramente moteadas de marrón (más en la parte inferior). Tienen entre 20 y 35 cms. de largo y de 4 a 7 cms. de ancho.

La vara floral, ligeramente más larga que las hojas, sale recta o de forma pendulante de las axilas de las hojas. Es de un color verde fínamente salpicado de un color malva. Muchas veces simple, pero otras veces con 2 ó 3 subvaras con muchas flores. Las brácteas son rígidas, poco carnosas, muy cóncavas, de un color verdoso y de 1 cm. Las flores son totalmente abiertas, poco carnosas y rígidas de un tamaño entre 4 y 5 cms.

La pobre phalaenopsis ha pasado por varias etapas en su crecimiento. Llegó en maceta, y allí la tuve hasta que se adaptara un poco. Luego, la saqué de allí, y la puse en un tronco de vid, encima de un colchón de musgo. De ahí, al año siguiente lo pasé a un trozo de madera, pero como no me gustaba, al año siguiente lo puse en una placa de corcho, y es allí, donde más cómoda se siente y dónde me ha florecido.

Al ser una phalaenopsis botánica, y no aguantar muy bien las temperaturas bajas, jamás la he sacado al exterior. La tengo en la buhardilla, en el muro junto a otras phalaenopsis botánicas. Recibe la luz de una ventana que está en el tejado, pero nunca sol directo. En invierno tiene unas temperaturas en torno a los 15ºC durante la noche, y unos 20ºC durante el día. En invierno, la temperatura nocturña ronda los 19ºC y la diurna unos 23/24ºC. En invierno los riegos son espaciados, de dos a tres días entre riego y riego; sin embargo en verano, los riegos y abono son diarios (con el calor que hace, generalmente el medio se seca de un día para otro). La humedad ronda por el 60% durante todo el año.

Me hizo mucha ilusión, hace unos tres meses, que en uno de los riegos, me fijé que justo en su base, empezaba a formarse una pequeña vara. No es lo mismo que una phalaenopsis adulta te florezca, que la que florece es una orquídea bebé que la has hecho crecer tú. Aunque es una orquídea florífera, a mí solamente me ha florecido con dos flores, pero no me preocupa, para empezar está bien, seguro que el año que viene me sorprende con muchas más.

Bueno, espero que os haya gustado, para cualquier consulta o sugerencia, podéis escribirme a: airegaizto@gmail.com

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En Gipuzkoa, la provincia más pequeña de España, el clima es de tipo oceánico templado, caracterizado por sus moderadas temperaturas y lluvias relativamente frecuentes, aunque rara vez torrenciales. Se trata de un tiempo húmedo pero agradable, matizado por el efecto suavizador que ejerce el mar.

Los inviernos en Gipuzkoa suelen ser lluviosos pero con temperaturas más bien templadas. Las heladas son escasas y la caída de nieve, un acontecimiento infrecuente que provoca que los guipuzcoanos saquen sus cámaras a la calle.

En verano suben las temperaturas pero sin alcanzar las cotas agobiantes de otros lugares. Aquí los termómetros se quedan en torno a unos agradables 20 grados, aunque se produzcan máximas superiores a los 30. Lo normal es que los días sean agradables y que durante las noches el ambiente se refresque. La lluvia, a veces en forma de suave llovizna (el típico 'sirimiri'), también hace su aparición en las estaciones cálidas, entre ciclos secos.

Las suaves brisas suelen venir del noroeste, del norte o del sur. Pese a su reducida extensión, la morfología de Gipuzkoa, con estrechos valles y montes que actúan como barrera de los aires del mar, hace que la meteorología no sea homogénea y que se registren variaciones entre sus distintas comarcas.