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viernes, 24 de febrero de 2006

Consejos para el cultivo de Paphiopedilum

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El cultivo de los Paphiopedilum



Generalidades:

Más conocido bajo el nombre de « zapatito de Venus » a causa de la forma de su labelo, el género Paphiopedilum cuenta con cerca de 80 especies originarias de Asia y, numerosos híbridos. Coloquialmente se le llama “paphio”.



Morfología de la planta:


En los viveros se encuentran toda clase de híbridos de colores variados, pero el aspecto general del Paphiopedilum consiste en una mata de hojas compactas, por el que, desde su corazón, sale una vara floral más o menos larga según las especies. La flor tiene una bolsa sobredimensionada rematada de un largo pétalo.
Existen Paphiopedilum uniflorales (una sola flor por vara) y multiflorales (varias flores seguidas o al mismo tiempo). El follaje puede ser verde liso o moteado


Hojas verde unificado

Hojas moteadas

Condiciones de cultivo:

Luz



Luminosidad mediana (como las phalaenopsis o ligeramente más, es decir, a menos de 50 cm de una ventana entre 2 y 4 horas de sol directo en invierno. Poner una tela fina en verano).

Las especies de hojas verdes lisas necesitan generalmente más luz (casi como las Cattleyas, es decir entre 4 y 6 horas de sol directo en invierno. Poner una tela fina en verano)


Temperatura:



A la mayoría de los híbridos corrientes encontrados que encontramos en los centros de jardinería les gusta: 15-18ºC durante la noche y 20-23ºC durante el día.

Para las especies botánicas o híbridos primarias (híbridos de 2 especies botánicas) hay que informarse bien, pues algunos Paphios son de cultivo cálido y otros de cultivo frío. Por lo que es imposible de generalizar.


Riegos:



A los Paphios no les gusta que el sustrato se les seque excesivamente a nivel de raíces, ni tampoco un medio de cultivo saturado de agua, por que los axfisiaría. El sustrato NO debe nunca, secarse completamente pero debe quedar siempre ligeramente mojado (nunca encharcado ni completamente seco)

A los Paphiopedilum les gusta un sustrato donde el pH está cercano a la neutralidad (aprox. de 6.5). Es, pues, aconsejable regarlos con aguas calcáreas y no con agua de lluvia que favorece la acidificación del sustrato (se puede regar con agua de lluvia si se añade regularmente dolomita al sustrato)


Abono:

Aportar regularmente abono muy diluido en cada riego mientras la planta crece (generalmente durante todo el año). No abonar si la planta está estancada y no crece.

¡Mucho Ojo! A las raíces de los Paphipedilum no les gustan nada las sales (provenientes del abono o del agua de riego) que se van acumulando en el sustrato: Cualquier acumulación provocará que se mueran. Fijarse bien en diluir bien el abono, utilizar un agua de buena calidad (que no contenga muchas sales) y sobre todo enjuagar abundantemente el sustrato con agua corriente templada una vez al mes.


Sustrato y Transplante:

Transplantar la planta cuando el sustrato está demasiado descompuesto o cuando retenga mucha agua o demasiado abono. Se puede, por ejemplo, utilizar cortezas de pino de granulometría fina con la condición de vigilar los riegos con el fin de que la masa radicular no se seque excesivamente.

Si lo que se busca es espaciar un poco los riegos se puede igualmente trasplantarlo en una mezcla que retenga más agua, constituida de una parte de turba rubia, 2 partes de corteza de pino fino y una parte de grava con una buena cucharilla de dolomita por maceta (mucho ojo con algunos Paphios que no toleran sustratos ácidos)

La turba amarilla puede eventualmente ser remplazada por musgo de esfagno muy desmenuzado. Mucho ojo a la hora de regar los sustratos que contengan turba o esfagno.


Floración:



La planta florece naturalmente cuando el brote alcanza su madurez. Asegurarse de suministrarle una diferencia de temperatura día/noche de 5 o 6ºC cuando el brote ha finalizado su crecimiento.

Trucos del foro (francés)

Los Paphiopedilum se venden generalmente con un solo único brote. Sin embargo, al igual que otras orquídeas, después de que la planta crece se forman numerosos brotes por lo que será de cultivo fácil para florecer. Si empieza con este género, intente comprar plantas que tengan 2 o tres brotes al menos. Evitar igualmente de dividir muy tempranamente: es preferible de guardar siempre al menos 3 brotes por división.

Al contrario que en otras orquídeas, los paphiopedilum no se reproducen por la técnica de clonaje. Salvo raras excepciones las plantas que están disponibles en los viveros son generalmente nacidas de semilla. Incluso siendo resultado de los mismos padres, los Paphiopedilum son diferentes los unos de los otros (como los hermanos), lo que implica una gran diferencia en la forma, color y talla de las flores. A menos que no sea una división de una planta que haya visto en flor, es pues, aventurado comprar un paphiopedilum sin flor: la flor no se parecerá porbablemente a lo que tiene en mente y tiene riesgo de decepcionarse por una floración mediocre. Comprar únicamente plantas con flor es el medio de estar seguro de llevarse una planta que le guste verdaderamente.

Algunos Paphiopedilum son alérgicos a un sustrato demasiado ácido. Puede, entonces, regarlos con agua del grifo medianamente calcárea, lo que evitará la acidificación excesiva del sustrato a medio y largo plazo.

Si el agua del grifo no tiene mucha cal, puede mezclar una cucharilla de café de dolomita en el sustrato en el momento del transplante. Después, añadir dolomita en la superficie del sustrato de la maceta cada 6 meses. La dolomita puede remplazarse por cáscara de huevo desmenuzada o conchas de ostras trituradas muy finas.

Poner generosamente un lecho de bolas de arcilla expandida (o bolitas de poliestireno) en el fondo de la maceta lo que permitirá que el agua drene bien y además de mantener una aireación suplementaria desde abajo. Por ejemplo, se puede elegir una maceta ligeramente más alta y poner 5 cms de bolas de arcilla expandida en el fondo…

Al contrario que en otras orquídeas, las raíces de los Paphios soportan muy mal la sequía prolongada. Cuando se secan demasiado, se rompen con facilidad y terminan por morir y después a pudrirse. Vigile, pues, en mantener el sustrato siempre ligeramente mojado (pero nunca saturado de agua lo que le haría pudrirse igualmente por asfixia)

Si la maceta pesa más que lo habitual después de un riego, es probablemente el signo de que hay que transplantarlo…

Mire siempre, en mantener una buena ventilación alrededor de sus Paphiopedilum para reducir el riesgo de pudrición. No deje nunca agua estancada en el corona de los brotes.

Para estimular el crecimiento de nuevas raíces en un Paphio, levantar delicadamente la primera hoja de la base para descubrir el punto de nacimiento de las nuevas raíces a nivel del cuello (la zona de donde saldrán las nuevas raíces). Transplantar la planta, seguidamente en una mezcla de esfagno muy desmenuzado + bolitass de poliestireno a partes iguales, todo ligeramente húmedo (pero no saturado). Vigilar que el cuello de la planta esté bien cubierto con el sustrato y poner la planta en un lugar con buen humedad (se puede poner una bolsa de plástico transparente alrededor de la planta y maceta si es que no tiene mucha humedad). Se requiere mucha paciencia pues el proceso puede ser muy largo.

El procedimiento descrito más arriba puede igualmente realizarse remplazando la mezcla de esfago desmenuzado + bolitas de poliestireno por sfagno vivo. Se obtiene igualmente excelentes resultados para hacer que eche raíces el Paphiopedilum. Por el contrario, hay que transplantarlo tan pronto como se puede en el sustrato que elija una vez que las raíces hayan aparecido.

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En Gipuzkoa, la provincia más pequeña de España, el clima es de tipo oceánico templado, caracterizado por sus moderadas temperaturas y lluvias relativamente frecuentes, aunque rara vez torrenciales. Se trata de un tiempo húmedo pero agradable, matizado por el efecto suavizador que ejerce el mar.

Los inviernos en Gipuzkoa suelen ser lluviosos pero con temperaturas más bien templadas. Las heladas son escasas y la caída de nieve, un acontecimiento infrecuente que provoca que los guipuzcoanos saquen sus cámaras a la calle.

En verano suben las temperaturas pero sin alcanzar las cotas agobiantes de otros lugares. Aquí los termómetros se quedan en torno a unos agradables 20 grados, aunque se produzcan máximas superiores a los 30. Lo normal es que los días sean agradables y que durante las noches el ambiente se refresque. La lluvia, a veces en forma de suave llovizna (el típico 'sirimiri'), también hace su aparición en las estaciones cálidas, entre ciclos secos.

Las suaves brisas suelen venir del noroeste, del norte o del sur. Pese a su reducida extensión, la morfología de Gipuzkoa, con estrechos valles y montes que actúan como barrera de los aires del mar, hace que la meteorología no sea homogénea y que se registren variaciones entre sus distintas comarcas.