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viernes, 7 de agosto de 2009

Vanda blue magic

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Esta vez os traigo la floración de esta espectacular vanda. Es una orquídea a la que le tengo gran aprecio, pues es la primera de todas las vandas que llegó a mis manos. Pero no solo por eso, le tengo aprecio también, por que cuando la compré estaba en bastantes malas condiciones, con pocas raíces y hojas deshidratadas y con mis continuos cuidados la he podido sacar adelante. La adquirí en Jardinerie Lafitte en Bayonne (Francia), a muy buen precio; estaba en el rincón donde dejan las orquídeas que han perdido su flor, y la pobre me estaba pidiendo a gritos que la salvara de su lenta agonía.... Y lo hice!!!!


Si quieres tener una vanda en casa, debes saber que para su pleno crecimiento, necesitan varios factores:
  • Muchísima luz: Donde yo vivo, las pongo al sol, sea invierno, sea verano y aunque no se libran de alguna quemadura que otra en las hojas, les encanta. Si en la zona donde vives el sol es muy fuerte, estaría bien ponerla al sol solamente por las mañanas y al atardecer.
  • Muchísima humedad, en torno al 80%, aunque donde yo vivo ronda por el 60% de media y a mí se me dan bien con esa humedad.
  • Buena temperatura, en torno a los 25ºC. Si la temperatura desciende de los 20ºC, la vanda entra en un período de semi-reposo, en el que se ralentiza mucho su crecimiento. Puede aguantar temperaturas más bajas, hasta unos 15ºC (aunque las mías, aguantan incluso menos), pero ya menos es desaconsejable, aunque hay alguna vandas que aguantan temperaturas bajas.
  • Buena ventilación: A las vandas les encanta que sus hojas y raíces estén bien ventiladas. Si se las tiene en interior, abrir la ventana de vez en cuando o poner un ventilador cerca de ellas.
  • Abundantes riegos: Más que abundantes, diría copiosos. Yo tengo las vandas a raíz desnuda y las riego diariamente todas las mañanas. Al poco tiempo se secan, pero no importa, aguantan hasta el día siguiente. En verano y con mucho calor, las puedo regar dos e incluso tres veces al día, siempre y cuando se sequen pronto las raíces.
  • Abono. Las vandas son muy, muy golosas. Mejor abonarlas todos los días con dósis muy, muy bajas de fertilizante, que no cada 15 ó 30 días con dosis más altas. Lo que se puede hacer también, que es lo que hago, es colocar estiércol de vaca sobre la cesta, que es lo que hago yo.

Si habéis leído otras de mis entradas, tengo la costumbre de sacar las orquídeas al exterior en los meses más calurosos y por el contrario, meterlas, cuando los meses son más fríos. Lo mismo hago con las vandas...

En cuanto a las vandas, cuando entramos a finales de Mayo las saco al exterior y las cuelgo en el colgadero de la ropa, a pleno sol. Las riego con la manguera todas las mañanas, mojando raíces y hojas, pero como están al aire, se secan pronto. Para el abono, utilizo estiércol de vaca que coloco dentro de un rulo (rulero), y éste lo coloco en cada una de las cestas, justo encima de las raíces. Así cuando voy regándolas van liberando los nutrientes poco a poco... Hay días de mucho calor, en los que puedo regar dos o tres veces al día, pero se secan pronto. Es problemático que la vanda (hojas y raíces) quede mojada todo el día o durante mucho tiempo, es muy susceptible de pudrirse, aunque con una buena ventilación, ésto se arregla.

A finales de Septiembre u Octubre, cuando las temperaturas nocturnas empiezan a bajar considerablemente, las meto al interior. Las llevo a mi buhardilla. Allí las suelo colocar bajo un gran ventanal que está orientado al sur, así que sigue recibiendo los rayos de sol, sin acusar tanto las bajas temperaturas nocturnas. Sigo dándoles los mismos cuidados, hasta que ya empiezan los meses más fríos y ya la temperatura interior no sube de los 20ºC (en mi buhardilla). Así que como su crecimiento está ralentizado, las riego más espaciadamente, generalmente cada dos días y algunas veces cada tres.

Se nota mucho su crecimiento de cuando están dentro o fuera de casa... En verano suelo tener una explosión de varas, y aunque en invierno también asoman algunas varas muy tímidamente no tiene nada que ver con lo que ocurre en verano. Por ejemplo esta vanda, mientras estoy disfrutando de esta floración, ya tiene una vara nueva formándose.

Bueno, espero que os haya gustado, para cualquier consulta o sugerencia, podéis escribirme a: airegaizto@gmail.com

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En Gipuzkoa, la provincia más pequeña de España, el clima es de tipo oceánico templado, caracterizado por sus moderadas temperaturas y lluvias relativamente frecuentes, aunque rara vez torrenciales. Se trata de un tiempo húmedo pero agradable, matizado por el efecto suavizador que ejerce el mar.

Los inviernos en Gipuzkoa suelen ser lluviosos pero con temperaturas más bien templadas. Las heladas son escasas y la caída de nieve, un acontecimiento infrecuente que provoca que los guipuzcoanos saquen sus cámaras a la calle.

En verano suben las temperaturas pero sin alcanzar las cotas agobiantes de otros lugares. Aquí los termómetros se quedan en torno a unos agradables 20 grados, aunque se produzcan máximas superiores a los 30. Lo normal es que los días sean agradables y que durante las noches el ambiente se refresque. La lluvia, a veces en forma de suave llovizna (el típico 'sirimiri'), también hace su aparición en las estaciones cálidas, entre ciclos secos.

Las suaves brisas suelen venir del noroeste, del norte o del sur. Pese a su reducida extensión, la morfología de Gipuzkoa, con estrechos valles y montes que actúan como barrera de los aires del mar, hace que la meteorología no sea homogénea y que se registren variaciones entre sus distintas comarcas.