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sábado, 25 de julio de 2009

Gastrochilus japonicus

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No me digáis que después de admirar esta floración, no te puedas enamorar de las orquídeas... Este Gastrochilus japonicus, lo adquirí a través de ebay a un vendedor de orquídeas: Formosa orchid. Es un vendedor que siempre me ha gustado. Tenía buena calidad/precio. Aunque con el tiempo la gente va espabilando, y poco a poco ha ido subiendo los precios, aunque todavía se pueden encontrar algunas gangas. Así y todo, entre la subida de precios y la situación de desempleo en el que estoy, hace más de un año que no le he comprado nada, pero de vez en cuando suelo pasar por su tienda de ebay para ponerme los dientes largos.

El Gastrochilus japonicus, que por cierto era ya una planta adulta cuando llegó, estaba en buenas condiciones, vino a raiz desnuda. Llegó en un paquete discreto y en aproximadamente en una semana llegó a mi casa. Antes de plantar, hay algunos aficionados que les gusta meter las raíces durante un tiempo determinado (no sé cuánto) en agua con azúcar, para rehidratarlos. Yo lo que suelo hacer es darles un baño con superthrive. Yo llevo años haciéndolo, y con muy buenos resultados; incluso con orquídeas que parecían que estaban destinadas a la muerte, las he podido sacar adelante.

Como bien sabréis los lectores de mi blog, todas las orquídeas epifitas que llegan a mis manos, las suelo poner en corcho (corteza de alcornoque). Es un material que aunque no abunde en mi zona, lo puedo conseguir muy fácilmente. El Gastrochilus japonicus al ser una planta epífita la monté en un corcho.

El Gastrochilus japonicus (también conocido como orquídea pino amarillo) es nativo de Japón y Taiwán. Es una planta ideal, para aquellos coleccionistas que les guste las miniaturas. Es compacto y sus flores tienen una fragancia a cítrico. Se puede cultivar, bien en maceta o bien montada. Necesita una luz entre baja y mediana (más o menos como las phalaenopsis). En su hábitat reciben la luz solar filtrada por entre las agujas de los pinos u hojas que se encuentran por encima de ella.

Esta orquídea puede soportar temperaturas frías en las noches de invierno (entre 10 y 15ºC), y alrededor de los 20ºC durante el día. En verano pueden ser varios grados más caliente. La humedad debe ser de 50% o superior. El riego debe ser continuo en la época de crecimiento (que suele ser desde verano hasta principios de otoño). Luego hay que ir reduciendo, y solamente regar cuando el sustrato esté seco. En cuanto al abono, como muchos de mis lectores sabréis, tengo la costumbre de abonarlas con cada riego, eso sí, con dosis mucho más bajas de las que indica el vendedor. Siempre he preferido que tengan un aporte de elementos continuo, que no cada cierto tiempo. También añado con cada riego, unas gotitas de superthrive, una gota por cada litro.

El Gastrochilus japonicus, puede florecer más de una vez al año. El mío va por la cuarta vara, que va saliendo una detrás de la otra. Las varas son cortas y el conjunto puede llegar hasta siete flores por vara. Son de un color amarillo con el labio rojo y blanco. El olor de las flores recuerda al de los limones. Si tienes la orquídea en maceta, hay que trasplantarla todos los años, con un sustrato a base de corteza de grado pequeño o mediano o simplemente con esfagno al 100%

Espero que os haya gustado, para cualquier consulta o sugerencia, podéis escribirme a: airegaizto@gmail.com

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En Gipuzkoa, la provincia más pequeña de España, el clima es de tipo oceánico templado, caracterizado por sus moderadas temperaturas y lluvias relativamente frecuentes, aunque rara vez torrenciales. Se trata de un tiempo húmedo pero agradable, matizado por el efecto suavizador que ejerce el mar.

Los inviernos en Gipuzkoa suelen ser lluviosos pero con temperaturas más bien templadas. Las heladas son escasas y la caída de nieve, un acontecimiento infrecuente que provoca que los guipuzcoanos saquen sus cámaras a la calle.

En verano suben las temperaturas pero sin alcanzar las cotas agobiantes de otros lugares. Aquí los termómetros se quedan en torno a unos agradables 20 grados, aunque se produzcan máximas superiores a los 30. Lo normal es que los días sean agradables y que durante las noches el ambiente se refresque. La lluvia, a veces en forma de suave llovizna (el típico 'sirimiri'), también hace su aparición en las estaciones cálidas, entre ciclos secos.

Las suaves brisas suelen venir del noroeste, del norte o del sur. Pese a su reducida extensión, la morfología de Gipuzkoa, con estrechos valles y montes que actúan como barrera de los aires del mar, hace que la meteorología no sea homogénea y que se registren variaciones entre sus distintas comarcas.