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martes, 28 de julio de 2009

Visita a mi amigo Juanjo, un gran maestro de las orquídeas

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Nunca pensé que a través de mi blog, fuera a conocer gente tan interesante dedicada al mundo de las orquídeas. Una de ellas ha sido Juanjo. Gracias a mi blog pudo contactar conmigo y así conocernos personalmente. Aunque Juanjo es de Durango (Bizkaia), vive con su mujer Roxana e hijo Joseba, en Préjano -La Rioja-. Juanjo lleva más de 25 años estudiando el mundo de las orquídeas y ha viajado por todo el mundo, por el centro y suramérica, también por otros muchos países asiáticos. Desde sus viajes por distintos países, ha ido aumentando poco a poco su colección, que consta de un 99% de orquídeas especie. Es un hombre muy interesante, además de tener muy buena memoria de todos sus viajes, y es para estar escuchándolo durante horas y horas, y no aburrirte nunca.

Como Juanjo me invitó a su casa de Préjano, y ésta dista a unos 225 kms, pregunté a mi amiga Begoña (también otra orquideófila) por si quería venir conmigo y así se nos hacía más ameno el viaje. Como está tan loca como yo, enseguida se apuntó, así que en poco tiempo, organizamos el viaje a Préjano. Elegimos un día, para ir solos, sin nuestras parejas, para así estar más agusto, sin tener que ver la cara de aburrimiento que se les queda después de unas cuántas horas hablando y hablando de orquídeas. Elegimos el día 27 de julio, lunes, como fecha de la excursión y salida aproximada a las 13 horas, para salir recién comidos y calculando que llegaríamos sobre las 15:30.

Unas pocas horas antes de la salida, mi amiga Amaia (que no es orquideófila), que ese día estaba de fiesta, me llamó y me dijo que si podía apuntarse al viaje. No hubo ningún problema, eso sí, iba ya avisada de que todo iba a girar en torno a las orquídeas. El viaje fue ameno. Casi todo el trayecto por autopista, a excepción de los últimos kilómetros que fueron carretera comarcales. Después de dos horas y media de conducción (con diez minutitos de parada para estirar las piernas) llegamos a Préjano. Nuestro primer contacto fue con Roxana, la mujer de Juanjo, que vino a recogernos a la entrada del pueblo y luego guiarnos por un camino tortuoso hasta la casa de campo donde viven. Allí nos esperaba Juanjo... Viven en un entorno privilegiado, unas vistas preciosas del pueblo, que está en una ladera de un monte, y por el otro lado, un valle grande totalmente verde (muy verde comparado con la tierra rojiza y seca que estuvimos viendo a lo largo del camino)

El primer contacto con Juanjo fue muy bueno. Es un hombre, que desde un primer momento te inspira confianza, y te hace sentir bien y yo enseguida me sentí agusto. Después de los primeros saludos y presentaciones, no pasaron ni diez minutos y ya estábamos metidos en el invernadero de plantas que tiene Juanjo. El invernadero es una estancia de la casa, que está pegada a la cocina, con un tejado muy alto, y donde dos de sus paredes son todo cristaleras. A diferencia de Durango, que aquí no tenemos problemas con la humedad, en Préjano suele tener problemas, así que lo tiene que crear artificialmente. Así y todo, el invernadero tenía una temperatura de 26ºC y una humedad del 70%, ideal para las orquídeas, aunque incautos de nosotros, entrábamos y salíamos tanto de allí, dejábamos la puerta abierta, etc... que en una de esas la humedad bajó al 50% en poco tiempo. Otro de los problemas que tenía en invierno, era de las bajísimas temperaturas que alcanza en el exterior. Me comentaba Juanjo, que el invierno pasado, estuvieron 15 días incomunicados, por que tuvieron mínimas de hasta -14ºC.

La primera impresión fue espectacular, grandes macetas de madera (hechas por él mismo) llenas de grandes orquídeas con raíces que salían por todos los huecos... Enormes cortezas de alcornoque, donde se veían unas hermosas orquídeas cuyas raíces se metían por todos los recovecos del corcho. Algunas orquídeas invitro, también realizadas por él mismo, y luego también, unas plantaciones de las plántulas que había sacado del frasco y que estaban colocadas en hileras en unas bandejas grandes con sustrato. Imaginaros... yo estaba en la gloria, en el paraíso... tanta maravilla junta. Lo mejor de todo, es que mientras mirábamos cada una de sus orquídeas, Juanjo nos iba relatando la historia que tenía cada una de ellas... que si ésta es de mi viaje a Guatemala, que si ésta es de mi viaje a Filipinas... que si aquella me la regaló un campesino.. etc

Después de la visita al invernadero, pero no la última, pues a lo largo de la tarde, entramos unas cuántas veces más, nos sentamos en la mesa de la cocina, y Juanjo empezó a contarnos historias y más historias de sus viajes por el mundo, casi todos relacionados con las orquídeas... Begoña y yo estábamos ojipláticos, con la boca abierta, Amaia no tanto (de vez en cuando, salía fuera de la casa y paseaba un poco). Me alucinaba la buena memoria que tenía, pues hablaba de viajes de hace 25 años, como si fuera el último que había hecho... Yo que nunca he visto orquídeas in situ, imaginaros lo agusto que me sentía... De la cocina, pasamos a su ordenador, y allí otra vez con la boca abierta, viendo todas las floraciones que había ido teniendo a lo largo de todos estos años. Lo que más nos asombró a Begoña y a mí, es que tuvo hace años en Durando un Oncidium sphacelatum, con más de 20 varas y con un total de unas 800 flores... simplemente espectacular. Por cierto, Begoña y yo nos llevamos una división de este oncidium.

A Juanjo se le veía que estaba agusto con nosotros, y aunque lleva mucho tiempo en este mundo, no es mucho de entrar a los foros sobre orquídeas, y es por eso que no conocía a nadie cercano a su pueblo. Cuando se enteró que yo era de Itziar (Durango dista a unos 20/25 minutos en coche), y además con el mismo gusto sobre orquídeas que él, se le veía que estaba en su salsa, y allí se respiraban buenas vibraciones... Imaginaros lo buena persona que es, y lo agusto que estaba, que se puso a prepararnos camas para dormir allí, en su casa, y cuando le dijimos que íbamos a volver la misma tarde, se decepcionó un poco, pero nos dijo que por lo menos nos quedáramos a cenar. Yo no tenía ningún problema.. La única que tenía que madrugar al día siguiente era Amaia, así que con su consentimiento decidimos quedarnos a cenar.

Juanjo, al saber, de que nos íbamos a ir la misma tarde, enseguida se puso manos a la obra y empezó a hacer divisiones de sus orquídeas. Es una persona que lo da todo, si por él fuera, nos habríamos llevado un pedacito de cada una de sus orquídeas. Concretamente a mí me dio, un Cymbidium lowianum, un Oncidium sphacelatum, un Phragmipedium longifolium y una Stanhopea oculata cultivada por él mismo desde semilla, que previamente él mismo también polinizó. Pero no penséis que son ni plantas débiles, ni divisiones pequeñas ni nada de eso. Son plantas grandes, fuertes, con una muy buena pinta y con un sistema radicular importantísimo. Mientras él seguía con las divisiones, yo iba haciendo unas cuántas fotos.

Después de que Juanjo preparó las divisiones, salimos todos al exterior de la casa, y nos estuvo enseñando la huerta, el paisaje, los bonsais que tiene (me quedé enamorado de un arce), y allí entre ver una cosa, preguntar por otra y oler las distintas plantas aromáticas que tenía, fue anocheciendo... Mientras nosotros andábamos de un lado para otro, y maravillados por una u otra cosa, Roxana, preparando la cena. Juanjo nos dijo de ir a cenar, allí nos juntamos, El Maestro, Roxana, Begoña, Amaia y yo (Joseba el hijo de Juanjo cenó antes y se quedó jugando en el ordenador). En la cena pudimos conocer mejor a Roxana. Es una mujer, que cuando hablas con ella, te inspira paz, muy maja y de un espíritu tranquilo, nada que ver con Juanjo que es muy nervioso y no para de un lado a otro. Todo lo de la cena una exquisitez, todo productos de su propia huerta. Después vino la tertulia, y la verdad, que por mí me habría quedado toda la noche escuchando a Juanjo, pero Amaia tenía que levantarse a las siete de la mañana del día siguiente, y eran las 23:15 cuando decidí de marcharnos y todavía nos quedaban dos horas y media de retorno.

Simplemente me queda agradecer a Juanjo, El Maestro, y a Roxana por la tarde tan maravillosa que me hicieron sentir, y que éste solo sea el principio de una gran amistad. GRACIAS JUANJO.


Bueno, espero que os haya gustado, para cualquier consulta o sugerencia, podéis escribirme a: airegaizto@gmail.com

13 comentarios:

begoña dijo...

precioso...gracias Ivan

Anónimo dijo...

Hola Iván. Excelente narración de una bella experiencia. Gracias por compartirla y me alegro mucho que la hayan disfrutado tanto.... se nota!
besitos,
Zully

Iván dijo...

Begoña... Ahora que lo leo de nuevo, la verdad, faltan muchísimas cosas que contar, pero bueno... volveremos a repetir, y volveremos a relatar otra historia más. Muxu bat

Iván dijo...

Hola Zully. La verdad que pasamos un día precioso. Es para estar con él, no horas, si no días enteros... pero bueno, volveremos a repetir el viaje, que ya nos comentó Juanjo que eso no debería terminar con esa visita.
Un beso

ana dijo...

Iván entiendo perfectamente como os sentísteis!!!!! El Paraíso.
Muchos saludos desde Barcelona
Maria

Iván dijo...

Hola Ana...

Es cierto, a parte de estar en el paraíso, yo estaba en una nube...

Un abrazo

Fran6Q dijo...

Felicidades Iván !!! Me ha encantado tu narración de la visita que le hicísteis a Juanjo. Al leerte tengo la sensación de haber estado ahí con todos vosotros y no me cuesta nada imaginar el buen rato que pasásteis.

Un abrazo.

P.D. Me he quedado con las ganas de ver el arce...

Iván dijo...

Fran

Mira tú por dónde, que ya sabía que me faltaba hacer algo, y fue hacer fotos a los bonsáis que tenía, jejeje... no eran muchos, pero ni así hice foto al que me gustaba, jejejeje

Gracias por visitar mi blog.

Un saludo

Fran6Q dijo...

Pues nada Iván, ya te he dado un buen motivo para volver jeje.

Cuidate Campeón.

meritxell dijo...

vaya juergas que te corres...
txell

Iván dijo...

Txell!!!!

Dichosos los ojos que te leen!!! Pensaba que habías desaparecido del mapa!!!

Besos

Anónimo dijo...

Blog eta artikulu zoragarriak. Zorionak Turrus.
Zorionak Juanjorentzat ere. Holako jendea topatzea, eta dudan esperientziagatik dinot, kriston honore eta plazerra da.
KARMELO

Blog y artículo magnificos. Enhorabuena Turrus.
Enhorabuena también para Juanjo. Conocer gente cono él, y lo digo por mi experiencia, es un placer y un honor.
KARMELO

Iván dijo...

Aupa Karmelo, majo!!!

Zu ere hemendik? Benetan, Juanjo oso gizon jatorra da, eta berarekin orduak eta orduak bota ditzakezu, orkideari buruz hitzegiten...

Agur bero bat

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En Gipuzkoa, la provincia más pequeña de España, el clima es de tipo oceánico templado, caracterizado por sus moderadas temperaturas y lluvias relativamente frecuentes, aunque rara vez torrenciales. Se trata de un tiempo húmedo pero agradable, matizado por el efecto suavizador que ejerce el mar.

Los inviernos en Gipuzkoa suelen ser lluviosos pero con temperaturas más bien templadas. Las heladas son escasas y la caída de nieve, un acontecimiento infrecuente que provoca que los guipuzcoanos saquen sus cámaras a la calle.

En verano suben las temperaturas pero sin alcanzar las cotas agobiantes de otros lugares. Aquí los termómetros se quedan en torno a unos agradables 20 grados, aunque se produzcan máximas superiores a los 30. Lo normal es que los días sean agradables y que durante las noches el ambiente se refresque. La lluvia, a veces en forma de suave llovizna (el típico 'sirimiri'), también hace su aparición en las estaciones cálidas, entre ciclos secos.

Las suaves brisas suelen venir del noroeste, del norte o del sur. Pese a su reducida extensión, la morfología de Gipuzkoa, con estrechos valles y montes que actúan como barrera de los aires del mar, hace que la meteorología no sea homogénea y que se registren variaciones entre sus distintas comarcas.