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domingo, 22 de marzo de 2009

Paphiopedilum barbigerum var. aureum

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Esta vez os traigo la floración de este paphiopedilum. Según me identificaron en el foro de orquídeas de Infojardín, se trata de un Paphiopedilum barbigerum var. aureum. Está conmigo desde el siete de Octubre de 2007, desde que lo adquirí en Jardinerie du Golf en Bassussarry (Francia). No me había vuelto a florecer desde entonces, por lo que estoy muy ilusionado por ello.

Cuando lo compré traía un sustrato a base de chips de coco. Aunque algunos están agusto con este tipo de sustrato, a mí me gusta hacer uno propio para mis paphiopedilums. El sustrato que preparo para éste, y para casi todos los paphios que tengo, consta de los siguientes materiales:

40% Corteza de pino de granulometría mediana (1 a 1'5 cm)
20% Corteza de pino de granulometría pequeña (0’5 a 1cm)
10% Estiércol descompuesto de caballo
10% Tierra volcánica (1 a 1’5 cm)

10% Carbón vegetal (1 a 1’5 cm)
10% Gravilla mármol (1 a 1’5 cm)

Llevo años utilizando este preparado, y con buenos resultados, así que, mientras no encuentre uno mejor, sigo con ello. Aunque no todos los paphios necesitan los mismos sustratos, para más información podéis leer un artículo muy bueno que escribió Paphiopere hablando sobre las distintas mezclas de sustrato que necesitan para según qué paphiopedilum.

Los paphiopedilums, necesitan mucha humedad y riegos frecuentes. El sustrato tiene que permanecer mojado, eso no quiere decir que esté encharcado. Es por eso la importancia de utilizar un medio en el que el agua drene bien, pero a su vez retenga la humedad. Son plantas que no requieren de mucha luz, y menos los rayos de sol directo, así que se pueden ubicarlas en un lugar donde no les dé el sol, bien en algún lugar de sombra del jardín, o bien en un lugar de la casa sin que les incidan los rayos del sol. Si se los mantiene en el exterior, hay que tener mucho cuidado con los caracoles y babosas. Les encantan sus hojas, y qué decir de los brotes nuevos. No vendría nada mal, echar un veneno contra ellas cada 15 días...

En cuanto a las condiciones de culivo que les doy yo a mis paphios: En los meses más caluros
os del año, saco a mis paphiopedilums, al igual que muchas de mis orquídeas, al exterior. Todos mis paphiopedilums, los coloco, a nivel del suelo, sobre unas macetas con grava volcánica, en un lugar donde durante todo el verano no les incidan los rayos solares. Al estar a este nivel, están expuestas mucho más fácil, a los ataques de los caracoles, babosas, gusanos, etc... por lo que hay que estar con ojo, aplicando venenos periódicamente. Hay que andar con mucho ojo con los riegos. En verano, con las altas temperaturas, el agua del sustrato se evapora fácilmente, así que diariamente hay que regarlos. Yo tengo la suerte de vivir en una zona lluviosa, y muchas veces no me hace falta ni sacar la manguera...

Una vez de que las te
mperaturas nocturnas empiecen a bajar de los 5ºC, meto todas las orquídeas, al igual que los paphiopedilums, al interior, y pasan allí el resto de los meses (los más fríos) a una temperatura constante de unos 20ºC, con una humedad de entre el 55 y 60%, y muy de vez en cuando, expuestas a los rayos solares invernales. Si se tiene un mejor clima que el mío, incluso se pueden dejar en el exterior durante todo el año. Mi amigo Álex -del foro de orquídeas de Infojardín-, que vive en un lugar de clima mediterráneo, deja sus paphiopedilums en el exterior durante todo el año, aguantando temperaturas de incluso 3ºC.

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En Gipuzkoa, la provincia más pequeña de España, el clima es de tipo oceánico templado, caracterizado por sus moderadas temperaturas y lluvias relativamente frecuentes, aunque rara vez torrenciales. Se trata de un tiempo húmedo pero agradable, matizado por el efecto suavizador que ejerce el mar.

Los inviernos en Gipuzkoa suelen ser lluviosos pero con temperaturas más bien templadas. Las heladas son escasas y la caída de nieve, un acontecimiento infrecuente que provoca que los guipuzcoanos saquen sus cámaras a la calle.

En verano suben las temperaturas pero sin alcanzar las cotas agobiantes de otros lugares. Aquí los termómetros se quedan en torno a unos agradables 20 grados, aunque se produzcan máximas superiores a los 30. Lo normal es que los días sean agradables y que durante las noches el ambiente se refresque. La lluvia, a veces en forma de suave llovizna (el típico 'sirimiri'), también hace su aparición en las estaciones cálidas, entre ciclos secos.

Las suaves brisas suelen venir del noroeste, del norte o del sur. Pese a su reducida extensión, la morfología de Gipuzkoa, con estrechos valles y montes que actúan como barrera de los aires del mar, hace que la meteorología no sea homogénea y que se registren variaciones entre sus distintas comarcas.