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miércoles, 1 de junio de 2005

PLAGAS: Pulgones, Áfidos...

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Los pulgones se engloban dentro de la superfamilia Aphidoidea incluida en el orden homóptera. Estos pequeños insectos invaden un gran número de plantas herbáceas y leñosas desde la primavera hasta el otoño. La colonización puede ser aérea o subterránea. Existen dentro de los pulgones especies que sólo atacan a un determinado tipo de planta o especies, que por el contrario, atacan a distintos tipos. Este último caso es el mas común. El ciclo biológico y reproductivo suele ser complejo.

CICLO DE VIDA

Los áfidos presentan un ciclo de vida complicado debido a las diversas fases por las que pasan y a las formas que adoptan, tan diferentes entre sí que en algunos pulgones inducen a considerarlos como especies distintas.
Según la planta hospedante, pueden distinguirse distintos tipos de pulgones:

  • Monoecias: especies que solo viven sobre una planta hospedante.
  • Heteroecias: alternan las plantas hospedantes (pasan el invierno en un tipo de planta y en primavera cambian a planta herbáceas, generalmente cultivadas).

Según la forma de reproducción, pueden ser:

  • Pulgones vivíparos. Aquellos que dan nacimiento a crías vivas.
  • Ovíparos. Aquellos pulgones que ponen huevos. Aquellos pulgones que pasan el invierno como huevos producidos por hembras sexuales, son referidos como que tienen un ciclo de vida holocíclico.

En función de ello la variedad de ciclos vitales de las especies de pulgones o áfidos es muy compleja, a continuación se describen con más detalle.

1. Ciclo Específico. Ciclo Holocíclico y Monoecia.

Las plagas específicas viven sobre un mismo vegetal y sobre él se produce una generación alternante de reproducción sexuada y asexuada, respectivamente. Para describir el ciclo comenzaremos por la reproducción sexuada, que se produce siempre en otoño.
Los pulgones sexuados aparecen desde septiembre a noviembre, los machos, en general, van provistos de alas y las hembras son ápteras (sin alas) casi siempre; también se dan casos, como en la filoxera, en que sean ápteros los dos sexos; los órganos bucales son muy pequeños y atrofiados, por lo que no se alimentan en toda su vida.

La hembra de esta generación sexuada deposita un solo huevo, denominado huevo de invierno. Este huevo permanece sin evolucionar hasta la primavera; entonces da origen a una hembra, denominada hembra fundadora, de la que se deriva toda la generación de pulgones.
La hembra fundadora es siempre áptera y se reproduce por partenogénesis. Frecuentemente es vivípara, pero en algunos casos también puede ser ovípara. De ella se derivan otras muchas hembras ápteras que solo se diferencian de la hembra fundadora en que son algo más pequeñas y de menor fecundidad.

De las primeras hembras ápteras se derivan, por partenogénesis, otras iguales y todas juntas constituyen la plaga de insectos que invade las plantas; el número de generaciones anuales puede ser grandísimo, de aquí su rápida propagación.
De estas hembras ápteras aparecen otras hembras aladas, también partenogénicas, capaces de invadir otros cultivos de la misma especie vegetal; de estas hembras aladas, en los nuevos cultivos invadidos, se derivan otras ápteras idénticas a las primitivas. A esta forma de aladas se las denomina virginóparas.
Al llegar el otoño se producen otras aladas denominadas sexúparas; éstas por partenogénesis depositan huevos, ya machos o hembras, y de éstos nacen los individuos sexuados que depositan el huevo de invierno en la misma planta, cerrando el ciclo biológico.

Existen, por tanto, dos formas aladas: una, las virginóparas, que transmiten la plaga a lugares lejanos, y otra, las sexúparas, que aparecen sólo en otoño y dan lugar a la generación sexuada, de las que deriva el huevo de invierno.

2. Ciclo Emigrante. Ciclo Holocíclico y Heterocia.

Se complica el ciclo de las plagas polífagas; el huevo de invierno se deposita sobre una determinada especie vegetal denominada huésped primario, y sobre esta misma habitan la hembra fundadora y las distintas generaciones de hembras ápteras partenogénicas.

La diferencia con el ciclo anterior comienza en las hembras aladas virginóparas, llamadas en este caso emigrantes, por trasladarse a otras especies vegetales diferentes de la anterior, denominadas huéspedes secundarios, donde dan lugar a otras hembras ápteras, partenogénicas, diferentes de las que se desarrollan sobre le huésped primario; a estas hembras se las denomina exiliadas, y dan lugar a otra plaga aparentemente distinta de la primera; generalmente al llegar el otoño aparecen entre las hembras ápteras exiliadas otras aladas sexúparas que regresan al huésped primario en el llamado vuelo de retorno, dando lugar a la generación sexuada de la que procede el huevo de invierno.

La emigración puede ser absoluta o facultativa. En el primer caso toda la colonia del huésped primario le abandona y se traslada al secundario, mientras en la emigración facultativa sólo una parte acude al huésped secundario, continuando el resto sobre el primario como en las especies no emigrantes.
Aún puede ocurrir que las generaciones exiliadas continúen reproduciéndose indefinidamente sobre el huésped secundario por vía agámica, sin retorno al huésped primario.

HUÉSPEDES VEGETALES

Son insectos muy polífagos, destacándose por interés económico los siguientes cultivos o grupos de ellos: melocotonero, tabaco, remolacha, frutales, hortalizas y ornamentales.

  • Pulgones monófagos o específicos. Viven en una especie de plantas.
  • Pulgones olífagos. Viven en unas pocas especies de plantas estrechamente relacionadas.
  • Pulgones polífagos o emigrantes. Viven en muchas plantas que pertenecen a familias diferentes.

DAÑOS CAUSADOS POR LOS ÁFIDOS O PULGONES

Los áfidos o pulgones pueden ocasionar distintos tipos de daños al cultivo, que pueden ser:

  1. Directos. Se deben a la alimentación sobre el floema de la planta (existen muy pocas especies que se alimentan del xilema). Las ninfas y los adultos extraen nutrientes de la planta y alteran el balance de las hormonas del crecimiento. Esto origina un debilitamiento de la planta, deteniéndose el crecimiento, las hojas se arrollan y si el ataque es muy severo puede secar la planta. La detención del desarrollo o la pérdida de hojas se traduce en una reducción de la producción final.
  2. Indirectos. Como consecuencia de la alimentación pueden generarse los siguientes daños indirectos:

  • Reducción de a fotosíntesis. La savia es pobre en proteínas y rica en azúcares, por lo que los áfidos deben tomar gran cantidad de savia para conseguir suficientes proteínas. Así, los pulgones excretan el exceso de azúcar como melaza que se deposita en el envés de las hojas y cayendo al haz de la hoja de abajo. Este exceso de melaza favorece el desarrollo de mohos de hollín, tizne o negrilla (Cladosporium spp.), lo que da lugar a una reducción de la actividad fotosintética de la planta y un descenso de la producción. Cuando este hongo mancha los frutos, deprecia su valor comercial.
  • Pueden transmitir a la planta sustancias tóxicas.
  • Vectores de virus fitopatógenos. Los áfidos pueden transmitir hasta 117 tipos de virus fitopatógenos. Los pulgones son el grupo de insectos más eficaz en cuanto a la transmisión de virosis, normalmente es realizada por las formas aladas. En los cultivos hortícolas destaca la transmisión de los virus CMV y PVY en solanáceas y CMV, WMV-II y ZYMV en cucurbitáceas.

ESPECIES DE ÁFIDOS MÁS IMPORTANTES

Los áfidos más importantes que se dan en cultivos de invernadero son:

  • Myzus persicae (pulgón verde del melocotonero), que causa daños en solanáceas (patata y plantas próximas) y crisantemo, principalmente.
  • Aphis gossypii (pulgón del algodón), sobre todo en pepino, crisantemo y pimiento.
  • Macrosiphum euphorbiae (pulgón del tomate), generalmente afecta a solanáceas.
  • Aphis fabae (el pulgón negro de la judía).
  • Aphis craccivora (pulgón del fréjol de vaca).

5.1. Myzus Persicae

También conocido como el pulgón verde del melocotonero y la patata, tiene un tamaño de 1,2 a 2,3 mm y es de color verde amarillento, con sifones verdes, largos y dilatados. Se caracteriza por la forma en W de los tubérculos frontales. Suelen aparecer hembras aisladas con muy pocos descendientes que tienden a dispersarse.

Es un insecto muy polífago que produce importantes daños directos e indirectos sobre los cultivos, destacando tomate, pepino, patata, tabaco y muchos otros cultivos vegetales. Myzus persicae quizás sea el pulgón más importante ya que tiene un rango muy amplio de especies hospederas secundarias incluyendo algunos cultivos.

Es una especie cosmopolita en climas templados apareciendo en América del Norte y Europa. Es capaz de transmitir más de 100 virosis, aunque rara vez aparece en grandes cantidades para causar daño directo debido a su actividad alimenticia.

Durante su ciclo se producen cambios de hospedadores, debido a que necesitan para completar su ciclo dos hospedadores (dioico). Tienen al melocotonero y algunas especies del género Prunus como hospedadores primarios, y a un gran número de plantas herbáceas como hospedadores secundarios.

El invierno lo pasa en estado de huevo, realizándose las puestas en las yemas del melocotonero. A partir de febrero se produce la eclosión de los huevos, apareciendo las hembras fundadoras.

En los brotes del melocotonero pasan entre dos y tres generaciones. En la última de estas generaciones todos los insectos son alados, y emigran a otros cultivos, no quedando pulgones en el hospedador primario en el mes de junio.

Durante los meses de verano pasan varias generaciones en los hospedadores secundarios, y en el mes de septiembre realizan el vuelo de retorno hembras y machos alados, realizándose las puestas en brotes tiernos y axilas de yemas.

En hortalizas se presentan especialmente en solanáceas, en invernadero hacen todo el ciclo sobre estas y alternando con plantas adventicias.


5.2. Aphis Gossypii.

Aphis gossypii es actualmente la especie más habitual en el algodón y en otros cultivos de la misma familia (Malvaceae), y dentro de las Cucurbitaceae, pepino y especies próximas. También es conocido como el pulgón del algodón y el pulgón del melón.

Son individuos de pequeño tamaño, 0,9 - 1,8 mm. Su coloración es muy variable, entre el amarillo, verde oscuro e incluso negro mate, dándose una amplia gama a menudo presente en la misma colonia, no presentando esclerificación dorsal. Los cornículos son de color oscuro, siendo la cauda algo más clara que éstos. Tienen las antenas relativamente cortas y los ojos rojos.


5.3. Aphis Fabae.

También conocido como el pulgón negro de la judía, es un insecto muy polífago, y ocasiona importantes daños directo e indirectos en gran número de cultivos, destacando judía, espinaca y remolacha.

Los adultos son de color negro mate o verde oliva, mide 1,5 a 3 mm y tiene las antenas cortas. Los inmaduros son verdes al principio para ir oscureciendo.

Son dioicos, teniendo como hospedadores primarios especies de los géneros Evonymus, Viburnum y Philadelphus, pudiendo estar las colonias sobre el hospedador 1º durante todo el año.

Procedente del huevo de invierno, aparecen una o dos generaciones fundadoras en el hospedador 1º. La emigración de los insectos alados se producen con unas condiciones óptimas de 26º C. y 60 % de humedad relativa. En otoño vuelven al hospedador 1º, apareciendo los adultos sexuados y poniendo el huevo de invierno.


6. MÉTODOS DE CONTROL.

6.1. Métodos preventivos y técnicas culturales.

Se aconseja:

  • Realizar tratamientos precoces, antes que la población alcance niveles altos.
  • La colocación de mallas en las bandas de los invernaderos.
  • Eliminación de malas hierbas y restos de cultivos del interior y proximidades del invernadero.
  • Colocar trampas cromotrópicas amarillas. Las trampas engomadas amarillas y las bandejas amarillas con agua son atrayentes de las formas aladas, lo que ayuda en la detección de las primeras infestaciones de la plaga.

6.2. CONTROL BIOLÓGICO.

Productos químicos naturales obtenidos de las plantas: Otra posible manera de controlar a los pulgones es mediante productos químicos naturales.

Se pueden encontrar en el mercado, jabones insecticidas, especialmente preparados para la fumigación cuando se diluyen con agua. Tienen la ventaja de respetar las especies de insectos beneficiosos y son biodegradables.

Insectos que se comen a los pulgones: Una manera de controlar los pulgones es utilizar procedimientos biológicos como la utilización de otros insectos que se los comen. Son enemigos naturales de los pulgones, las mariquitas, los sírfidos o moscas cernidoras, las mantis, las crísopas, las tijeretas, etc. La utilización exagerada de insecticidas químicos puede alterar esta fauna natural que se alimenta de las plagas y favorecer su desarrollo, por lo tanto hemos de ser muy prudentes en el uso de este tipo de insecticidas.

Algunos insectos, como las mariquitas, se pueden comprar y dejarlas en nuestro huerto o jardín.

Entre los productos más efectivos y ecológicos para eliminar las plagas se encuentra el aceite de neem, obtenido del cinamomo o melia, un árbol procedente de la India y plantado como árbol ornamental en muchas avenidas y parques de las ciudades y cuyas bayas resultan tóxicas. El aceite extraído de esta planta contiene muchos flavonoides con propiedades insecticidas. A diferencia de los anteriores apenas actúa por contacto, si no solo por ingestión y no afecta a los mamíferos.

La utilicazión de líquidos obtenidos de plantas aromáticas o culinarias es una de las maneras de atajar estos enemigos. Así, por ejemplo, podemos realizar alguno de los tratamientos siguientes:
  1. La ortiga (Urtica dioica) contiene rutina e hidroxitreptamina, dos principios con propiedades insecticidas naturales, pero además, contiene tiamina y una serie de ácidos que son repelentes de insectos (Ácidos cafeico, clorogénico y linoleico) por lo que si utilizamos estos componentes podemos eliminiar los insectos que perjudican las plantas o evitar que estos se acerquen. Preparación: Decocción de un puñado de ortiga seca por dos litros de agua durante 20 minutos. Introducir el líquido resultante en una botella con un spray y fumigar las plantas afectadas.
  2. El ajo (Allium sativum). Otra de las plantas más reconocidas con propiedades insecticidas es el ajo. Sus principios sulfurados, entre ellos la allicina y el flavonoide rutina, le confieren esta propiedad. El ajo ha sido utilizado tradicionalmente para combatir las plagas desde la antigüedad cuando el hombre no conocía aún los insecticidas artificiales. El tratamiento con ajo era una manera natural de eliminar y controlar los insectos perjudiciales. Podemos utilizar este recurso en nuestro huerto o jardín como insecticida biológico. Preparación: Decocción de cuatro cabezas de ajo por litro de agua. Introducir el líquido resultante en una botella con spray y rociar las plantas.

6.3. Control Químico.

Los lugares donde suelen aparecer son las puntas de los tallos y las yemas, por lo que si, lo detectamos al principio, podemos despuntar estas partes afectadas y deshacernos del material contaminado. Es importante también aplicar un insecticida sistémico, es decir, aquel tipo de insecticidas que son absorbidos por las plantas y los pulgones lo absorben al chupar su savia. La mayoría de ellos contiene un principio acaricida-insecticida sistémico llamado Dimetoato que muchas veces se combina con otros insecticidas y acaricidas sistémicos de contacto o ingestión como el Carbaril o el Triclorfon. Una vez aplicado sobre las zonas afectadas, si se puede, se debe separar la planta afectada del resto. Igualmente será muy importante controlar las hormigas para que éstas no trasladen los pulgones del suelo u de otras plantas a los ejemplares sanos.

La nicotina puede obtenerse bajo permiso especifico de agricultor para pulverizar las plantas afectadas. Es un potente veneno para los mamíferos y aves, e igualmente elimina a los pulgones y moscas blancas, aunque respeta a las mariquitas y a los sírfidos. Una solución no tan tóxica y también efectiva consiste en macerar hojas de tabaco o tabaco para fumar, en agua. Luego con el líquido resultante, se fumigan las plantas afectadas.

Otro procedimiento químico menos agresivo para eliminar los pulgones es mediante aceite mineral. El aceite mineral se aplica abundantemente sobre la planta infectada y destruye a los pulgones al no dejar que respiren. A pesar de ser un procedimiento más ecológico que el anterior, no debe aplicarse en plantas que presenten poca salud o cuando las plantas se encuentren muy estresadas por el calor excesivo. El uso del aceite durante estos días podría perjudicarlas.

Entre los insecticidas naturales menos agresivos, aunque no biológicos, tenemos las piretrinas que se utilizan para controlar las plagas en las plantas, así como los parásitos en los animales y en el hombre. Las piretrinas se obtienen de la familia de los crisantemos. Respecto a los anteriores tienen la ventaja que se degradan con más facilidad y presentan más dificultad para contaminar las aguas, sin embargo, al igual que los insecticidas químicos tradicionales, afectan a la fauna beneficiosa y rompen el equilibrio natural.

También puede aplicarse jabón líquido casero, aunque éste es menos efectivo y se suele combinar con otros insecticidas.

Myzus persicae, es una de las especies que más ha desarrollado resistencias a los plaguicidas, aconsejándose su utilización a partir de los meses invernales. El umbral de tratamiento se estima en un 3-10 % de brotes atacados.

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Bueno, espero que os haya gustado, para cualquier consulta o sugerencia, podéis escribirme a: airegaizto@gmail.com

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Excelente! Muchas gracias por la info, ahora ya se que le pasa a mi bungavilla!

Iván dijo...

Me alegra saber de que has dado con la causa. Ahora a ver si la erradicas.

Un saludo

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En Gipuzkoa, la provincia más pequeña de España, el clima es de tipo oceánico templado, caracterizado por sus moderadas temperaturas y lluvias relativamente frecuentes, aunque rara vez torrenciales. Se trata de un tiempo húmedo pero agradable, matizado por el efecto suavizador que ejerce el mar.

Los inviernos en Gipuzkoa suelen ser lluviosos pero con temperaturas más bien templadas. Las heladas son escasas y la caída de nieve, un acontecimiento infrecuente que provoca que los guipuzcoanos saquen sus cámaras a la calle.

En verano suben las temperaturas pero sin alcanzar las cotas agobiantes de otros lugares. Aquí los termómetros se quedan en torno a unos agradables 20 grados, aunque se produzcan máximas superiores a los 30. Lo normal es que los días sean agradables y que durante las noches el ambiente se refresque. La lluvia, a veces en forma de suave llovizna (el típico 'sirimiri'), también hace su aparición en las estaciones cálidas, entre ciclos secos.

Las suaves brisas suelen venir del noroeste, del norte o del sur. Pese a su reducida extensión, la morfología de Gipuzkoa, con estrechos valles y montes que actúan como barrera de los aires del mar, hace que la meteorología no sea homogénea y que se registren variaciones entre sus distintas comarcas.